DE LA RENDICIÓN DE CUENTAS A LA PREVENCIÓN: PROTEGER LOS MINERALES CRÍTICOS DE MOZAMBIQUE

El sector extractivo de Mozambique se encuentra en la intersección de importantes oportunidades económicas y complejos desafíos en materia de derechos humanos y seguridad. A medida que aumenta la demanda de los minerales necesarios para impulsar la transición energética mundial, es cada vez más importante garantizar que las inversiones beneficien a las comunidades y no contribuyan a la inseguridad ni a los abusos.

Para ICoCA, esto implica abordar la seguridad responsable desde dos perspectivas complementarias: fortalecer la capacidad de la sociedad civil para identificar y documentar abusos, al tiempo que se trabaja con empresas, proveedores de seguridad, comunidades y autoridades públicas para identificar y prevenir los riesgos antes de que causen daños.

Durante el próximo año, dos iniciativas respaldadas por la UE permitirán a ICoCA y sus socios profundizar este trabajo en Mozambique, sobre la base de las acciones que ya están en marcha en todo el país. En conjunto, contribuirán a reforzar la rendición de cuentas y la supervisión, al tiempo que invertirán en prevención, resiliencia comunitaria y prácticas de seguridad más responsables.

 

Participación y alianzas a nivel nacional

ICoCA ha trabajado con diferentes partes interesadas en todo Mozambique, incluidos organismos reguladores, organizaciones de la sociedad civil (OSC) y el sector privado. Estos intercambios han puesto de manifiesto un desafío común: la seguridad responsable no puede lograrse mediante la actuación aislada de un solo actor. Una regulación y supervisión más sólidas deben ir acompañadas de prácticas empresariales responsables, un sector de la seguridad adecuadamente regulado y oportunidades reales para que la sociedad civil y las comunidades planteen sus preocupaciones.

Este trabajo también se vincula con los esfuerzos más amplios de Mozambique en materia de Empresas y Derechos Humanos y con los Principios Voluntarios sobre Seguridad y Derechos Humanos, sentando las bases para un trabajo más sostenido sobre seguridad responsable y sobre el Plan de Acción Nacional de Mozambique sobre Empresas y Derechos Humanos.

 

Supervisión de la sociedad civil y rendición de cuentas

La primera iniciativa respaldada por la UE se centra en fortalecer la capacidad de las organizaciones de la sociedad civil para supervisar, documentar y denunciar abusos contra los derechos humanos relacionados con las actividades empresariales y el uso de proveedores de seguridad privada.

A principios de 2026, ICoCA reunió a OSC mozambiqueñas en un taller sobre la documentación y el seguimiento de abusos contra los derechos humanos relacionados con las actividades empresariales. Este encuentro marcó el inicio de un apoyo a más largo plazo a las organizaciones de la sociedad civil en su papel de vigilancia. Un acompañamiento continuo les ayudará a evaluar los riesgos en materia de derechos humanos y seguridad a los que pueden enfrentarse al documentar abusos en los que estén implicados miembros del personal de seguridad privada.

La financiación también permitirá llevar a cabo actividades e investigaciones lideradas a nivel local, incluido el análisis de las condiciones laborales del personal de seguridad privada y de los riesgos asociados en materia de derechos humanos que afectan a cadenas de valor de alto riesgo en Mozambique. Examinar cuestiones como las condiciones de trabajo, la formación y los desafíos a los que se enfrenta el personal de seguridad contribuirá a generar una base empírica más sólida para comprender cómo estos factores pueden influir en la prestación de servicios de seguridad responsables.

Lo fundamental es que estos datos sirvan para impulsar la acción. Se apoyará a los socios de la sociedad civil para que colaboren con empresas, instituciones públicas y otras partes interesadas pertinentes, utilizando la evidencia generada por la iniciativa para fortalecer el diálogo sobre la responsabilidad empresarial, la rendición de cuentas y la seguridad responsable en Mozambique.

 

Abordar los riesgos antes de que causen daños

Paralelamente a este trabajo, ICoCA se centrará en mitigar los riesgos de seguridad vinculados a la extracción y el comercio de materias primas críticas en contextos frágiles mediante un segundo proyecto respaldado por la UE, CRM Secure.

Mozambique es especialmente relevante para este trabajo. El país ya es proveedor de materias primas críticas, incluido el grafito, mientras que las zonas mineras afrontan desafíos que van desde la minería ilegal y la delincuencia organizada hasta las tensiones entre comunidades y empresas, en un contexto marcado por complejos mecanismos que involucran a actores de seguridad públicos y privados. Las investigaciones existentes también señalan una confianza limitada entre algunas comunidades y los proveedores de seguridad, así como la necesidad de reforzar la consulta, la supervisión y la rendición de cuentas.

Por tanto, CRM Secure complementará el trabajo de rendición de cuentas ya en marcha, poniendo mayor énfasis en la prevención, la resiliencia comunitaria y una participación significativa de las comunidades. En lugar de considerar la participación comunitaria principalmente como una respuesta a los problemas una vez que estos surgen, el proyecto buscará fortalecer las estructuras que permitan identificar y abordar los riesgos con mayor antelación.

Un elemento importante de este enfoque será aprovechar las soluciones existentes para abordar las reclamaciones, en lugar de crear mecanismos paralelos. En colaboración con las comunidades y los socios locales, el programa evaluará la accesibilidad y eficacia de los mecanismos existentes de reclamación y rendición de cuentas, identificando aquellos aspectos que puedan reforzarse o conectarse mejor con los sistemas comunitarios de notificación de incidentes de seguridad y las estructuras de diálogo.

La apropiación local será fundamental para este enfoque. Los actores comunitarios y de la sociedad civil no serán meros beneficiarios: contribuirán a identificar riesgos, supervisar la evolución de la situación y participar en el diseño de respuestas y formaciones adaptadas al contexto local. Un enfoque de Formación de Formadores permitirá dotar a las OSC locales de los conocimientos y herramientas prácticas que podrán compartir con otras organizaciones de la sociedad civil y actores comunitarios.

El fortalecimiento de capacidades también se extenderá a los actores de seguridad. El programa prevé actividades de Formación de Formadores para proveedores de seguridad públicos y privados, adaptadas a los desafíos específicos del sector minero y que abarcarán cuestiones como los derechos humanos, la notificación de incidentes y el uso de la fuerza.

 

Vincular la rendición de cuentas con la prevención

En conjunto, las dos iniciativas respaldadas por la UE ofrecen la oportunidad de desarrollar un enfoque más integral de la seguridad responsable en Mozambique. Una de ellas fortalece la capacidad de la sociedad civil para identificar abusos, generar evidencia y exigir rendición de cuentas. La otra busca abordar los riesgos de seguridad de forma más temprana mediante el fortalecimiento de la participación comunitaria, los mecanismos de reclamación y las capacidades de quienes participan en la prestación de servicios de seguridad.

Para ICoCA, conectar estas diferentes líneas de trabajo es especialmente importante porque los proveedores de seguridad privada suelen situarse en la interfaz entre las empresas y las comunidades. Por ello, mejorar las prácticas de seguridad requiere actuar desde múltiples frentes: una supervisión informada por parte de la sociedad civil, prácticas responsables de contratación y adquisición de servicios por parte de las empresas, una regulación más sólida, una formación adecuada del personal de seguridad y mecanismos eficaces que permitan a las comunidades plantear sus preocupaciones y participar en las decisiones que les afectan.

Al vincular la rendición de cuentas con la prevención, y las políticas nacionales con las realidades sobre el terreno, Mozambique tiene la oportunidad de demostrar cómo puede ser la seguridad responsable en la práctica y cómo puede contribuir a unas cadenas de suministro de minerales críticos que no solo sean seguras, sino también sostenibles, respetuosas de los derechos humanos y basadas en la confianza de las comunidades de las que dependen.